El próximo domingo coronará un año político tan atípico como intenso en Tucumán. La crisis en el Gobierno nacional golpeó particularmente al oficialismo, que tuvo que reunificarse a la fuerza por el repentino cambio de gobernador. A un mes y medio del ascenso de Juan Manzur al Gabinete nacional y de Osvaldo Jaldo a la Gobernación, la dirigencia atraviesa el final de una campaña laxa e incómoda y se prepara para la última contienda. Las condiciones sociales, marcadas por la pandemia y la pobreza, se sienten en la calle y dificultan particularmente el desarrollo del proselitismo.

Los últimos días estuvieron marcados por los actos, las reuniones y las caminatas de referentes y postulantes. Está planificado que el cierre sea el jueves en el este, en una convocatoria en el club Atlético Concepción de La Banda. No está confirmado aún si Manzur viajará para estar en ese escenario. Sí vendría fugazmente para votar el 14. Aunque hubo acciones conjuntas con los candidatos y el gobernador, la interna sigue latente y por ello se concretó la estrategia de dos campañas paralelas: por un lado los manzuristas y por otro, los jaldistas. En la Casa de Gobierno afirman que todos se comprometieron a trabajar el domingo y que el pacto es que se brindarán recursos equitativos para la logística del día la elección. “El aparato estará a disposición”, consignaron en los alrededores de 25 de Mayo y San Martín. Todos saben que Jaldo y Manzur tienen que ofrecer un buen resultado a la Rosada, porque en parte de eso depende el futuro de ambos. Cerca del primer mandatario provincial sostienen que los números “vienen bien” y que el problema será el voto “jaldista” ¿A qué se refieren? A que están seguros de que tendrán dificultades para retener los sufragantes independientes que en las Primarias adhirieron a la propuesta del vice como opositor al manzurismo. Consideran que con el acuerdo vigente una porción de los votos que obtuvo el espacio migrará hacia otras opciones. Creen que fundamentalmente terminarán a favor de Fuerza Republicana (FR).  

En el manzurismo también dan por perdida una porción de los votos de Jaldo pero, a diferencia de sus compañeros, prevén que esos sufragios se sumarán a los del peronista opositor de Juntos por el Cambio, Germán Alfaro. También consideran que crecerán FR, el Frente Amplio por Tucumán y el Frente de Izquierda.

La sensación que queda hacia el final de la campaña entre los miembros de la gestión es de agobio. Ambas elecciones no sólo quedaron muy cerca a partir de la modificación del cronograma por la pandemia sino que además las circunstancias políticas cambiaron tan rápido que implicaron un gasto de energía extra entre ambas instancias.  

Escenarios posibles

La dirigencia afirma que el tiempo de permanencia de Manzur en Buenos Aires es una incógnita. Aunque sí hace suposiciones que construyen escenarios diferentes. Ya se ha dicho que la suerte de Jaldo está atada a la de Manzur ¿Qué incidencia tendrá el domingo en el futuro de ambos? Depende de quién opine.  

Según algunos que pudieron charlar con Manzur, el jefe de Gabinete se mostró confiado en que el Frente de Todos podrá recuperar votos en el ámbito nacional. Cuentan que hasta les mostró números positivos. Esto sería contrario a todos los pronósticos que se publicaron hasta el momento. Pero algunos cercanos al gobernador de licencia aportaron un dato clave: les habría confiado que el armado del nuevo Gabinete tras la derrota en el ámbito nacional no buscaba revertir los resultados de estas elecciones sino mejorar las condiciones con la mirada en las presidenciales del 2023. Por lo tanto, opinan que por más que el optimismo de Manzur no coincida con las urnas, él permanecería en Buenos Aires.  De lo que no están seguros es de que siga siendo Jefe de Gabinete porque afirman que también habría expresado en varias oportunidades que le gustaría también tener la experiencia de desempeñarse como ministro del Interior o de Relaciones Exteriores.  “No vuelve más”, esta frase sale de la boca de oficialistas de todas las facciones. Los que tuvieron oportunidad de visitarlo repiten que pocas veces lo vieron tan entusiasmado. En este grupo consideran que el resultado no incidirá y el jefe de Gabinete continuaría con su carrera nacional.

Los más cercanos a Jaldo, en cambio, sí creen que será una fecha clave porque están convencidos de que si se logra una buena performance, Manzur tendrá una proyección nacional directa a la fórmula 2023. Si eso sucede, Jaldo se aseguraría casi dos años de un gobierno de transición y de correr “con el caballo del comisario” en la competencia por la próxima gobernación ¿Y qué pasa si Manzur vuelve? Opinan que será con una mala experiencia sobre sus espaldas y a un escenario en el que tendrá que negociar una posible sucesión con su compañero de fórmula. Si no fuera así y se diera algún tipo de actitud no esperada, “Jaldo sería un problema y nuevamente no se achicaría”, especulan en su entorno sobre ese eventual futuro.

La otra posibilidad que analizan es que Manzur no vuelva. En ese caso, evalúan un relanzamiento total de la gestión que implicaría que se acentúe lo que denominan como el “estilo Jaldo” y que resumen como “dar la cara, contener a todos y construir para las provinciales”. Adelantan que el tranqueño está trabajando en eso y que con esa impronta tiene que ver el bono para los estatales y el cumplimiento del cronograma de pagos en tiempo y forma; la mediación EDET-SA; el desplazamiento del ministro de Seguridad y la suspensión del pago de subsidios en el Hipódromo. También habría cambios vinculados con áreas de obras públicas a las que pretendería “dinamizar”.        

El factor “López”

La situación judicial del tucumano José López repercutió en la provincia. El ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo dejó en vilo nuevamente a muchos. En todos los ámbitos oficialistas creen que su libertad impactará de manera negativa en el humor social y que pondrá una vez más en el tapete la corrupción vinculadas a la obra pública. Creen que el efecto en las urnas será mínimo, pero que sí habrá. Aunque juran que nadie mantuvo contacto con el otrora candidato a parlamentario del Mercosur, hay una asociación instantánea con los dirigentes que en aquel momento se subieron a su proyecto gubernamental. De todas maneras, tras el escándalo de los bolsos y sus dichos contra Cristina Fernández, López no contó con el apoyo político que sí tuvieron otros ex funcionarios detenidos.

La mirada general en el justicialismo es que se trataría de una jugada muy efectiva impulsada por un sector de la Justicia ligado a Juntos por el Cambio. En la dirigencia local saben que la imagen del Presidente sigue bajando y temen porque ahora la figura de Manzur está más ligada que nunca a la Casa Rosada. Cada vez que se menciona a Fernández en los ámbitos oficiales hay un resoplido o una mueca: no tienen dudas de que el mandatario se volvió una figurita difícil de respaldar.